jueves, 23 de agosto de 2007

Aprendiendo a golpes

  • Tengo una cicatriz en la barbilla (o mentón) y un recuerdo inborrable que prueba que no es nada aconsejable correr sobre pisos recién encerados... me acuerdo como si hubiese sido ayer!
  • Pensé haber aprendido, con mi papá, a no dejar una olla sobre el fuego, derritiendo una panela de papelón, y salir de la casa o acostarme a dormir. Hasta que el año pasado me despertó el olor del papelón quemado... que desastre!! No sólo el papelón se salió de la olla convertido en una lava marrón hirviente y se empegostó toda la cocina, sino que se endureció 3 segundos después de quitar la olla del fuego y pasé el resto del día esculpiendo el melao! Finalmente, salvé la olla y la cocina.
  • Una mañana, muuuuy temprano, casi salgo sin pantalones de la casa. Por suerte me di cuenta a tiempo cuando fui a buscar las llaves del carro en el bolsillo. Es la herencia de un padre distraído.
  • Varias veces me ha pasado lo de llegar a la taquilla del estacionamiento y darme cuenta que no tengo dinero, ni nada que dar. Por suerte, todas las veces, menos una, encontré algún billete o monedas debajo de algún asiento...

4 comentarios:

G. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ana dijo...

jajajaja, como siempre, excelentes apuntes.. si estuvieramos más cerca se te pegaría mi risa

giorgiosaturnos dijo...

que lástima que no estamos más cerca entonces! ;)

baklactik dijo...

excelente!!!!!
acabo de descubrir que la torpeza no es exclusiva de las mujeres!!!